EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Las altas esferas nos miran con paternal complacencia. De lo que no son conscientes es de que nosotros, pequeños y escasos asteroides en plena explosión demográfica, cuando giramos a su alrededor, no lo hacemos dócilmente. Les escrutamos, les estudiamos. Una y otra vez. Aunque ya tengamos demasiado vistas sus superficies leprosas y salpicadas de chancros sifilíticos. Simplemente nos estamos reproduciendo, poco a poco. Estamos esperando el momento ideal, que acontecerá el día más pensado, cuando a la ocasión la pinten con rastas hasta la mismísima culera, para lanzarnos sobre sus sorprendidas caras. Algún día caeremos como hierros al rojo vivo sobre sus cordilleras podridas. No habrá coordinación, será una lluvia ácrata, un chubasco irregular y Aleatorio, sin una política definida. POR FIN.

Nuestros cerebros serán meteoritos de todos los colores. Eso es lo de menos. Caeremos a su derecha, a su izquierda, en sus bancos y en sus politburós. En sus templos, en sus logias, en sus sedes del partido, en sus Casas del Pueblo. Lapidaremos mentalmente sus Cuarteles Generales, sus centros de comunicaciones monodireccionales. Pianos de Jerry Lee Lewis sin teclas berreando silenciosamente "Great Balls of Fire". Eso seremos.

Pero mientras tanto, seguimos aumentando la familia. Se engrosa el cinturón. Es una batalla entre la mitosis asnal y la del pensamiento auténticamente libre.

Y se acabó el "si Dios quiere". Habremos de querer nosotros. Porque, llamadme loco, eso es lo que creo que Dios quiere: mujeres, hombres, personas actuando por sí mismos... con el pensamiento verdaderamente libre.

Firmado: una bomba nuclear tranquila.

sábado, octubre 31, 2015

LOS ARPONES DE LA ESCUELA DE LA VIDA

Hay gestos que dicen todo
lo que no quieres saber.

Ni hablar.
Ni hablar en sueños diría tanto.
Tus poses me chivan las preguntas,
me gritan la respuesta.

Hasta un tic.
Hasta un tic enmudecería.
Para dejar explicarse al resto de tu estupidez visible,
esa aleta de tiburón imprudente varado en la playa.

Hay gestos que me echan el aliento a la cara.
Como un cañonazo de gas-estafa 
que hace que me escuezan las retinas.

No hay problema.
No hay problema, lo entiendo,
tú quieres vender, pero yo no quiero comprar.

Tendrás que cargar tú solo con tu mercancía.
Es lo que hay.
Es lo que hay y con ello has de seguir caminando.
Cada uno lleva 
su petate de mentiras a la espalda.

Ahora sé por qué
te encorvas tanto cuando me hablas.

No hay comentarios: