EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Las altas esferas nos miran con paternal complacencia. De lo que no son conscientes es de que nosotros, pequeños y escasos asteroides en plena explosión demográfica, cuando giramos a su alrededor, no lo hacemos dócilmente. Les escrutamos, les estudiamos. Una y otra vez. Aunque ya tengamos demasiado vistas sus superficies leprosas y salpicadas de chancros sifilíticos. Simplemente nos estamos reproduciendo, poco a poco. Estamos esperando el momento ideal, que acontecerá el día más pensado, cuando a la ocasión la pinten con rastas hasta la mismísima culera, para lanzarnos sobre sus sorprendidas caras. Algún día caeremos como hierros al rojo vivo sobre sus cordilleras podridas. No habrá coordinación, será una lluvia ácrata, un chubasco irregular y Aleatorio, sin una política definida. POR FIN.

Nuestros cerebros serán meteoritos de todos los colores. Eso es lo de menos. Caeremos a su derecha, a su izquierda, en sus bancos y en sus politburós. En sus templos, en sus logias, en sus sedes del partido, en sus Casas del Pueblo. Lapidaremos mentalmente sus Cuarteles Generales, sus centros de comunicaciones monodireccionales. Pianos de Jerry Lee Lewis sin teclas berreando silenciosamente "Great Balls of Fire". Eso seremos.

Pero mientras tanto, seguimos aumentando la familia. Se engrosa el cinturón. Es una batalla entre la mitosis asnal y la del pensamiento auténticamente libre.

Y se acabó el "si Dios quiere". Habremos de querer nosotros. Porque, llamadme loco, eso es lo que creo que Dios quiere: mujeres, hombres, personas actuando por sí mismos... con el pensamiento verdaderamente libre.

Firmado: una bomba nuclear tranquila.

domingo, julio 24, 2005

Glamour + Rammstein = GLAMMSTEIN

Es últimamente una de mis expresiones favoritas el decir "¡puro glam!", sin saber exactamente por qué. Quien bien me conozca sabrá que mi falta de lo que actualmente se considera "glamour" es absoluta. Su versión apocopada, "glam", sin duda ha adquirido otras connotaciones. Si glamour es sinónimo de elegancia, finura y espectacularidad, especialmente entre las mujeres, la palabra "glam" ha tomado un significado de "kirtsch", hortera de alto standing, o, simplemente, decadente. Musicalmente hablando, el glam, y más en concreto el "glam-rock" nos porta a un mundo habitado por Bryan Ferry y su Roxy Music, al inclasificable Prince y su "Purple Rain", a los Spandau Ballet (excelente grupo, creadores a su vez de los llamados "new romantics", al Delgado Duque Blanco David Bowie, y, en España, al único e inimitable, y por desgracia bastante olvidado Tino Casal, rey absoluto del glam español de los 80, y sin duda un verdadero new romantic. Tino Casal, definido como la "garganta más poderosa de Asturias", sentó las bases del pop y la música electrónica española actual, con unas letras y unas melodías imperecederas, a pesar del odio que le profesaba la crítica, especialmente por su aspecto cuasitravestido, muy cercano al famoso Boy George (hoy semirretirado en Ibiza, donde pincha discos en famosas discotecas). En España y quién sabe si en Europa. Y digo esto porque en un grupo aparentemente tan alejado musical y geográficamente hablando como es mi tan admirado Rammstein. Para corroborar (o, al menos, encontrar un poco de sentido para ella) mi teoría, escuchen canciones como "Engel" o "Du hast", fijándose en los teclados. Y he aquí mi alocada teoría, por tanto: el glam rammsteiniano hunde, pues, sus raíces en el tecnopop melódico de los ochenta.
¡Porque los tiempos cambian! Y si glam era en 1985 vestirse con un batín turco, unos mocasines horripilantes, pintarse el careto como una puerta, ponerse hombreras, lentejuelas y llevar unos pelos tipo "Las Supremas de Móstoles", las cosas han cambiado en veinte años, evidentemente. Lejos queda aquel bailoteo demencial y glamouroso del cantante de Dead or Alive en "You spin me round" (que tan bien imitó Terra, desnudo y ante decenas de personas en Suances a cambio de 20 Euros), cuyo videoclip está últimamente causando furor entre mi camaradería al completo. Hoy en día, yo, en un alarde de arrogancia, me erijo como el recuperador/renovador del glam mundial. Estética modificada (de lo chillón pasamos al negro, palidez cutánea, pelo corto y engominado, Doc Martens negras), películas concretas de culto (la Naranja Mecánica, Abierto hasta el Amanecer, el Exorcista), música concreta (Rammstein, Tino Casal...), coches concretos (SEAT 1500 color negro los días de fiesta, Opel Astra negro para el a diario), escepticismo vital pero con cierto sentido del humor...
¿Alguien se apunta al Glammstein? No, ya lo suponía.
Sigo siendo único en mi especie...

2 comentarios:

syntherest dijo...

¡Por supuesto que Rammstein tienen mucho de glam-vía-technopop! Y de hecho, la movida new romantic nació cuando en algunos clubs británicos empezaron a hacer fiestas Bowie en las que sonaban hits de Roxy Music junto a proto-technopop; Visage surgieron por la necesidad de que hubiera más discos que encajaran en ese espacio intermedio entre el pop más artístico de principios de los 70 y el pop con sintetizadores de finales, etc.

No sé si podrían encajar en esa estética Glammstein (¡gran término!), pero hay bandas como Warren Suicide, Goldfrapp, Gene Serene o Mechanical Cabaret que caminan por la holgada línea negra que separa al glamour de los new romantics de tendencias más modernas en la música electrónica. Y tampoco soy un gran entendido, supongo que a poco te busques te saldrán de debajo de las piedras...

Diego Skanderberg von Zieza dijo...

Vaya, se agradece no ser el único "loco", jeje. Y encima tocayo mío. Un saludo y gracias por tu comentario.